Hola, Albarrosa.
Ayer, miércoles 28 de mayo de 2025, un vecino y su hija menor de edad se vieron envueltos en un altercado con algunos de los okupas del Casino, mientras circulaban con su coche por las inmediaciones. Otro susto más. Otra línea que nunca se debería haber cruzado.
La reacción en el grupo de WhatsApp del barrio fue inmediata: rabia, miedo, impotencia. Vecinas que ya no pasan por ciertas calles. Madres y padres que temen por sus hijos. Y muchos que recuerdan, con tristeza, aquellos tiempos en los que se podía pasear de noche sin mirar atrás.
Se habló de manifestarse, de cortar calles. Porque esto ya no es un caso aislado: es una situación que se repite y que duele.
Las autoridades, una vez más, no han respondido como esperábamos. Y la sensación de abandono crece.
El Casino, que fue durante décadas un símbolo del barrio, es hoy un foco de inseguridad. Los que lo ocupan siguen ahí, desafiantes, después de 2 años.
Desde este blog no tenemos respuestas mágicas, pero sí creemos en la fuerza de quienes aún sueñan con un Albarrosa más seguro, más digno y más humano.
Es momento de organizarnos, de hablar claro y de actuar con firmeza. Sin violencia, pero sin callar.
Porque cuidar de nuestros hijos, de nuestros mayores y de nuestras calles no es un lujo. Es nuestra responsabilidad.
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